Muchos niños, niñas y adolescentes tienen o han tenido o tienen problemas en la infancia. Tanto la infancia como la adolescencia son etapas muy significativas en la vida de toda persona. Es en ellas cuando se tienen las primeras relaciones de apego, las primeras experiencias y contactos con el entorno.

Desde muy pequeños, los niños y más tarde adolescentes, sienten todo tipo de emociones. Conocen la tristeza, la alegría, la ira, el enfado, el miedo. En muchas ocasiones, se sienten desconcertados ante esas emociones o ante circunstancias que van viviendo.

¿Qué es la terapia infantil y adolescente?

En caso de menores y adolescentes, nuestros objetivos son los siguientes:

Evitar o reducir la aparición de problemas que tengan su origen en retrasos en la adquisición de habilidades emocionales, sociales y/o académicas.

Resolver situaciones de alteración emocional que, bien por circunstancias del menor o del contexto, dificulten el desarrollo de su potencial de aprendizaje

Optimizar la adquisición de actitudes, hábitos y valores adaptativos, congruentes con las características propias.

Desarrollar un autoconcepto ajustado y una autoestima elevada e independiente

Asimismo, tratamos de proporcionar a padres, madres y cuidadores, herramientas apropiadas para adaptarse al niño de la forma más óptima.

Síntomas de problemas en la infancia

Es importante consultar con profesionales en cuanto se detecten los síntomas, no dejar trascurrir tiempo bajo la premisa del “ya se le pasará” o “son cosa de críos”, a fin de promover lo antes posible una buena adaptación.

¿Qué síntomas nos indican que hay algún tipo de dificultad o trastorno?

Enfado, irritabilidad y cambios de humor que se ven en tu hijo cada día.

El niño se culpa constantemente de lo que le ocurre.

Ves a tu hijo triste.

Le notas confuso y tiene dificultades para concentrarse.

Muestra ansiedad y nerviosismo.

Se le nota con miedo y así lo expresa.

Los síntomas más físicos se hacen notar cuando el menor tiene insomnio, pesadillas o dificultades para dormir. Le duele algo o se fatiga más de lo normal y con mucha frecuencia.

Se queja de dolores o tensiones en los músculos.

La identificación precoz de las dificultades emocionales en los niños es clave para favorecer una buena salud mental, así como para su adaptación en el ámbito personal, familiar, social y escolar.

Causas y soluciones a los problemas en la infancia

Un acontecimiento que vive el niño o el adolescente se puede convertir en un problema psicológico o emocional debido a diversas razones o causas:

Las consecuencias de la conducta. Un determinado comportamiento es más probable que se repita cuando va seguido de una consecuencia positiva (no tener que realizar una tarea desagradable como sacar la basura u obtener un premio como poder salir a la calle) que cuando va seguido de un consecuente negativo (no poder salir a la calle como castigo).

Interacciones familiares. Los modelos familiares (los ejemplos de interacción de los familiares), los vínculos afectivos, la supervisión por parte de los progenitores o el estilo educativo pueden favorecer la aparición de determinados comportamientos. Un ejemplo de ello es la influencia ejercida por la presencia de un estilo educativo punitivo (basado en el castigo continuo) por uno de los progenitores y permisivo (con ausencia de castigos independientemente de la conducta de los hijos) por parte del otro…

Características individuales. Se han descrito diferencias personales en cuanto a vulnerabilidad, predisposición, temperamento…Por ejemplo, se destacan las diferencias en el desarrollo emocional, en la capacidad de empatía o en la resolución de problemas.

Tratamientos de Psicología Infantil y Juvenil

En Masvital Psicología, estamos especializados en psicología infantil y de adolescencia. Tenemos experiencia en problemas como los siguientes:

Déficit de atención.

Hiperactividad.

Ansiedad, miedos y fobias.

Depresión infantil.

Obsesiones y manías.

Tics nerviosos.

Control de esfínteres.

Dormir solo.

Pesadillas y terrores nocturnos.

Problemas de comportamiento.

Baja autoestima e inseguridad.

Relaciones sociales y timidez.

Trastornos del desarrollo.

Iniciamos la intervención con menores, valorando las características personales de cada caso y sus circunstancias personales, escolares y sociales, con la finalidad de diseñar y llevar a cabo un Plan Individualizado de Ayuda al Desarrollo de cada menor.